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domingo, 6 de junio de 2010

viernes, 2 de abril de 2010

*



Sería genial que algunas cosas cambien más que otras, hoy que era un día brr, salí de trabajar y el cielo estaba monocromático, sonaba warsaw y me sentí a tono del día de la vida. Entonces caminé feliz durante unas cuadras, subí al colectivo, cambié de ritmo y en un subir y bajar del puente volví a mi casa. En búsqueda del silencio me encontré en una tarde que se extendió en el espacio que llega hasta este renglón. Es que di tantas vueltas para llegar hasta acá, digo a modo de excusa, es fácil imaginarse todo lo que uno puede hacer antes de asumir su deseo de escribir, porque hace tanto que no escribía así, a modo de diario. A modo de decir algo en especial sin precisamente decir nada.

Pero hay algo que si quiero decir, es que hoy el cielo me regaló un rosa pálido de magia, con nubes idénticas de un mismo cantar, salidas de la boca del espacio como si el mismo estuviese fumando pureza. Estuve un rato en el balcón hasta que se hizo de noche y el aire se siente fresco en otoño, entonces puedo respirar tranquila. Puedo soplar palabras como quien no quiere la cosa. Así como las cosas se quieren.




*

miércoles, 24 de marzo de 2010

el cumplimiento


...........................................................................................,

viernes, 29 de enero de 2010

no regresé para ser igual


Sueño lo que podría ser en el horizonte.


La vuelta-


de vuelta.





Algo que está pasando,



se está desdibujando.

jueves, 12 de noviembre de 2009

ssshhh

La otra noche, mientras estaba en la otra realidad ibamos con ele bien felices escalando lavarropas, algunos estaban desgastados por el uso, eran blancos, grises y oxidados. Pero ahí estabamos subiendo uno por uno con agilidad y sin vértigo. Mientras tanto arrojabamos al vacío algunos cubitos de diversos tamaños que resaltaban en el cielo negro reflejando la luz de la luna que siempre nos mira, y los veíamos perderse despacito en el abismo. Caían en cámara lenta, en nuestros eternos ojos lentos.
Al llegar a la cima de electrodomésticos, encontrabamos como una terrible carpa de color rojo oscuro. Allí llegaba yo trepando en soledad, hasta el techo de la mismaque era como una superficie cuadrada de lona, de esos que cubren la entrada de las carpas que tienen muchísimos ambientes, entonces podía contemplar la totalidad del paisaje y descansar luego recostada sintiendo aquello que se siente cuando se hace la plancha en la pileta, y ese silencio suave como un susurro que al cerrar los ojos nos espía. Porque era la hora, había llegado el momento de dejarme estar. Así como en el agua me voy despacito.

lunes, 19 de octubre de 2009

¤Ó¶§

Ahora tiene un nombre, ya conoce los síntomas y sabe de los detalles que han tallado con cuidado las formas que albergan a sus olvidados órganos que hoy por ayer no suenan a ningún sonido sideral.
En su boca lleva tejida con la forma de su lengua una pregunta, impregnada de partículas incondicionales para los deseos de terceros o cuartos, pero dijo ya no más, mientras se colmaba su boca de sangre.
Lo que el tiempo hace, durante aquello que permanece en el infinito, no es más que la pérdida de la composición original y si al menos la mutación sirve para hacerse una pregunta: ¿Porqué no?
Quizás es el fin de la obedencia desmedida a las condiciones de terceros o cuartos insignificantes que vestidos de incógnitas no dejan de lucir como lo mismo de siempre que desea el procedimiento monótono, cíclico y fundamentalmente complejo.

viernes, 9 de octubre de 2009

nunca renunciar al abismo

Ocurrió durante la noche, el vino se había derramado como la sangre. Solo viste un líquido rosado furioso y dulce.El exceso se cae por el cuerpo que dice ser el propio, pero miente. Podría ser cualquier recipiente, o quizás como un afluente corporal vagueando a cuenta gotas por los agujeros de un rostro inconcluso y desesperado.

Corrió la cortina, está sentada en el extremo de su cama, miró por la ventana, directo al santuario, en el reflejo pudo leer con esfuerzo una cicatriz que indicaba sus iniciales. La llevaba en la frente, la luz aún siendo tenue le quemaba los ojos, bebió agua con desesperación. Sintió como si fuera un balde de agua fría en pleno carnaval pero dentro de su cuerpo. Las gotas salpicaron las paredes, los recovecos aún siguen sucios, repletos de sangre coagulada que de nada sirve, que se acumula un poco mientras el resto va y viene para que todo funcione como funciona. Estático, o mecánico. Tal como los recuerdos, como la espera inútil que solo conseguían agravar el malestar general de todos los cuerpos que danzan por el dolor empecinado sin llanto, duro e insignificante de todos los tiempos que juegan con nosotros.

Esperar es una acción completamente extravagante, pretender aún más. El olvido pende de un hilo que se descose sigilosamente. El uso y abuso de las sustancias adictivas a la memoria, la cosificación de las personas, que gastan sus recuerdos, se aproxima entonces a la sensación de olvido.
Pero no, no es así como parece, la pérdida del interés se debe a malgastar sin sentido en la mayoría de las veces los pensamientos erradicados en algo que ya se sabe que no sirve de antemano, esperando dar con la notable noticia cual si fuera una novedad de sentir aquello mismo que se siente cuando uno decide tirar sus zapatos favoritos, hermosos de aún tan viejos que parecen, con los agujeros y descosidos, guardando vestigios de un proceso de coagulación antiguo. Así nos olvidamos sin olvidar solo al comprender la inutilidad, el ciclo, la abertura y cerradura de nosotros mismos. Creemos que todo aquello ya no está adentro nuestro, pero debe volver al afuera, lo que al exterior le pertenece.
Las paredes de ciertos lugares, las algas, el agua y el cielo también, los sonidos despedidos de mi boca, la saliva que escupo con desgano.
Lo que adiciona al vaciamiento, para agregar un lugar. Para no diluir nunca más en este espacio atemporal donde nada sucede con la certeza de que sigue sucediendo, ya pasó.

domingo, 16 de agosto de 2009

humming moon drip

bolivia
der rocadas
Quisiera destrabar el desocultamiento para decirte el errormnt.
Que por cierto dije sin decir, mientras miraba como se diluye
e s t o como un suave punto a lo lejos y sabés porqué?
porque falta claridad. No hay nitidez en nuestros trazos, con la cobardía al mando.
Entonces voy a tomar la piedrita y retenerla en el bolsillo. la ves? Bueno pues conservaré mi punto de rocas solamente un poco más.
Fué la anestesia quien construyó un asedio delante de mi nariz, pero ahora son dos miradas cerciorando la avidez de una estrella chiquitita. Tengo una por cada ojo que trata de dormir sin compañía y para adentro piensa que sos un misterio alfanumérico, no estoy tan lejos solo a un mes luz de distancia.

domingo, 19 de julio de 2009

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Entonces me levanté y empecé a caminar, vi pasar los autos, miré el cielo, puse mis manos en los bolsillos me dije para adentro. Iré. Entonces de repente L era un chico de esos que pobre los borré así como enojada sin estar enojada. Nos empujábamos un poco mientras los planos se confunden como si fuera una película mal hecha pero de las que me gustan.
Ahí es cuando aparezco en el tren. Subo con el alivio de viajar hacia allá. De ver los colores apaciguados y un silencio que te deja sordo por tanto ruido. Los pasajeros se encuentran en un estado similar al mío. Puedo verlo en los ojos de cada uno de ellos. Este tren se dirige donde el dolor se olvida y las cosas empiezan a flotar en esferas que salen de nuestra boca como si fueran burbujas. Si si así es, es de no creer.
El vagón donde me encuentro, tiene apariencia de aula, estoy sentada sola. Miro hacia abajo para atrás, y veo unos zapatos de un color raro con pintitas de diferentes tamaños. F me contó que se los había regalado su madre, es gracioso porque yo no la conocía a esa chica y sin embargo ya lo sabía, tanto su nombre como la historia.
Pienso en como se filtran los colores y en realidad es algo que nunca recuerdo, pero hablaba de uno rojo y otro más. Una chica que está sentada a mi derecha, tiene una cámara gigante como un zapato de pie grande. Pienso que está buenísima, su última fotografía me parece tan hermosa que me conmueve.
Cuando llegamos era de noche, ese paisaje me dolía en el cuerpo entero. Caminé por una calle que bajaba hacia una gran avenida desolada. A mi alrededor los arbustos eran de 10 verdes diferentes y tenían medidas de seguridad. Ambulancias sonaban en mi cabeza, pero no había tránsito si quiera. Antes de llegar a la avenida, había un teléfono público, de aquellos que parecían un caparazón gigante y ahuecado. Era de color azul, no marco ningún número, pero una voz masculina y adulta, me indica que no podía acercarse, porque la muerte estaba cerca.
El punto es que al otro día de este último sueño, todo lo sucedido detrás de mis ojos era un poco extraño. Hoy todavía nosé, porque después del día de ayer soñé otra cosa medio macumba. Es claro que hoy no es hoy sino el ayer de hace unos días atrás. Estoy soñando demasiado y desordenando los relatos.

jueves, 16 de julio de 2009

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Ayer parece que fué un día extraño, al despertarme, me dí un golpe muy fuerte contra la pared. No es la primera vez que sucede algo así porque sino era la pared era la mesa de luz , pero han pasado muchos años ya de aquellas experiencias y había olvidado mi torpeza matutina.

Viajé escuchando mi canción favorita desde hace unos meses, cinco veces seguidas fácil, creo que me enamoré de la voz de ese hombre, y vuelvo y la canto yo por lo bajo y bailo sentada, en fin eso no es importante, pero tengo ganas de escribir hasta el cansancio de los otros. Llegué al lugar indicado y caminé con P. hasta una plaza, nos sentamos y conversamos un poco, hacía tiempo no nos veíamos asi que no fué poco sino mucho. En un momento se acerca un hombre vendiendo muchas cosas, pero es la primera vez que alguien viene y me vende algo que necesito con urgencia, bien, luego se acerca un payaso y me dá un papel, me niego, tiene forma de corazón, me niego más, me dice que me lo regala y yo pienso en que no tengo monedas para darle, ni trabajo ni nada para regalarle y me pongo seria, lo agarro, leo el corazón y dice ¡AMATE!, sonrío con verguenza, es la primera vez que alguien viene y me dice algo que necesito. Lo guardo en el bolsillo secreto de mi bolso, y pienso muchas cosas. Vuelvo a mirar a P a su rostro, lo descubro, hacía tanto no veía a P. Se acerca un hombre, pregunta: ¿han visto mi manta amarilla? No... ¿Seguro?, la estaba llevando por acá recién... la respuesta es la misma... Al rato escucho algunos gritos, este hombre estaba peleandose con otro y en el medio una manta amarilla. Me reconforta saber que la encontró, viene la policía, hombre nº 2 acusa de robo a hombre nº 1. Le robó un bolso azul con toda su ropa. Hombre nº1 acusa tener solamente una manta amarilla, parecía un niño, pienso muchas otras cosas y veo como se vá. Y el otro gritaba, quería pegarle de nuevo, culpa de el bolso azul. Cerca de nuestro asiento un chico miraba el suceso, se dá vuelta y nos sonreímos con cara de algo que no puedo explicar.
Le cuento a P acerca de todos los sueños que estoy teniendo, me siento algo así como RHUFGUrtfusdfdsjfhnsdgujbsdft ¿entendes? Osea yo sé que es algo de mi cabeza pero es como vivir en otra realidad de la que no se puede ansaudxmgdf.

lunes, 13 de julio de 2009

seis del siete

Era como un desierto, estaba esperando mi turno apoyada en una pared de color blanco. Veía avionetas de color beige en el cielo, que se iban en distinta dirección.
Del deseo de volar me moría y la noche caía despacio, la mutación de los colores por variación de la luz,
no dejaba de asombrarme.
Ayer y hoy llovió un montón, tanto que me quedo pensando, como si volara en realidad y lloviera en el sueño.

lunes, 6 de julio de 2009

barrio frágico





Los que saben el secreto,
Visitan la montaña tan de cerca que..
a veces es el agua,
otras son las rocas.
Pero la misma inocencia,
les llueve de noche.
Y el aire también les falta ..
adentro del mar.

viernes, 19 de junio de 2009

Frío como un helado de limón

Nosé bien que sucede, le confesé. Y ella me sonrió. Luego de las exquisitas flores recuerdo hablamos acerca del miedo de flashearla con el amor, de sentir que los días son verdes o azules. El mundo que conozco se disfraza pensé, se oculta y marca distancia con una línea recta esbelta como un renglón, donde completan un montón de palabras que en realidad no dicen nada y ocupan un espacio eterno de inconcebibles retornos infundados, de la boca al espacio va el sonido que compone a estos escritos invisibles mientras los cuerpos flotan expulsados hacia sus lados más opuestos.Y ahora que lo puedo ver como si fuera una transmisión de la verdad que no se relaciona con la verdad en realidad, sé que quisiera cambiar, pero casi que no pude responder a su pregunta ¿qué es cambiar? ¿dejar ser sin dejar de ser? Si, como dejar de escuchar esa voz para caer a otro lugar lleno de nubes de amor que me hagan reposar de los paisajes conocidos hasta hoy.