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miércoles, 22 de julio de 2009

desaguar

Esto sucedía a orillas de un río, en un espacio oscuro, cerrado. A la izquierda se observaban unas columnas de color gris que precedían la oscuridad. Sobre unos escalones llenos de musgo, como si fueran parte de la bajada de una pileta angosta y abandonada, tendía las prendas que llevaba en un pequeño bolso.
Con suficiente cuidado, intentaba que queden embebidas en el agua turbia del río. Pero la desesperación llegó a mi, cuando un pantalón se hundió por completo, intenté sacarlo pero fué en vano, pues no aparecía. Entonces, tuve que desagotar el río. Aparentemente no había otra opción.
El alivio de encontrar mi prenda favorita se vió contrarrestado por el miedo que sentí al ver dos gatos huir despavoridos por la presencia de una pequeña caja negra que se encontraba en el fondo de donde hacia instantes había un tenebroso río.
Me acerqué, abrí la cajita. Pude ver que adentro había un par de guantes negros muy elegantes, habían pertenecido a una muerta y ahora formaban parte de un daño contra mi. Los gatos alrededor, miraban con desprecio la situación. Por mi parte comencé a gritar desesperadamente por todo lo que eso significa.

domingo, 24 de mayo de 2009

el hombre de nieve o ...

En ese entonces, vivía en el barrio de Palermo, está claro que no era una elección sino una casualidad temporal. Era invierno, justamente aquél que todos recordamos porque nevó en Buenos Aires, como todas las mañanas de aquella época salía sobre la hora, vivir más cerca no tenía relación inversamente proporcional con la impuntualidad que me caracteriza. Apurada bajaba por el ascensor y se abría una carrera increíble para tomar el subte que pasaba ocho menos cuarto de la mañana. Generalmente recorría los nueve pisos que me separaban de la línea tierra escuchando música. Y esa mañana al salir del edificio, pese al volumen de mi reproductor, escuché gritos. La voz de un hombre indignado, invocaba insultos hacia una mujer: PUTA DE MIERDAAA. Problemas de parejas pensé y de todas formas, separé el auricular de mi oído para enterarme con más detalles, llegando a la esquina veo la figura de una mujer que asustada caminaba velozmente cruzando la plaza hacia la intersección de Mansilla y Salguero. Finalmente vislumbro al autor de esas palabras que rompían con el silencio que caracterizaba esa zona, se trataba de un linyera que caminaba bordeando la placita. Una segunda mujer aparece en escena, era una señora elegante con una falda azul y tacos altos. El señor, se enfurece y grita de nuevo… JA ACA UNA PROSTITUTA BIEN TEMPRANO y una serie de adjetivos similares que no logro recordar con exactitud, porque justo en ese momento llegaba mi turno, el caminaba paralelamente a mis pasos y antes de llegar a Paraguay me dijo: Y VOS DROGADICTA. ¿Qué miras?
En ese momento me sonreí, tenía ganas de hablar con él… pero llegaba tarde, y además me preguntaba lo mismo.

viernes, 17 de abril de 2009

Rayos convergentes

Es que no lo veo necesario, pues sus ojos convergen muy bien señorita X. Esas fueron las notables palabras de su no tan querido médico y fué el quien añadió que aquello que ella pensaba, evidentemente no existía y por lo tanto no había motivos suficientes como para realizar tal visita.
Señorita, se alejó indignada, pues había corrido demasiado para cumplir con aquella cita, y le dijo con buenos modales, que si bien ella sabía que veía como ven las personas que gozan de excelente salud visual había algo que no estaba del todo bien, pues las lágrimas, el dolor y sus derrames con coloración creciente algo debían de significar puesto que a esa altura era inevitable sentirse un tanto ridícula, y necesitaba justificar el acto de asistir a dicho consultorio creyendo que si existía la carencia de aquello que como un impulso irresistible de deseos cristalinos que obren infaliblemente en cierto sentido reparador para sus globos oculares, pero evidentemente como si estuviese ciega de la cabeza, estaba muy muy equivocada.


Y en ese momento de reflexión, escuchó la voz de aquella detestable mujer, como si el mundo sonoro se hubiera suspendido para que sus palabras retumben en sus oídos como si le hablara desde adentro de su propia cabeza. ¡Salga usted de aquí! dijo la I griega que no adiciona con nada útil. Le pido se aleje pronto de este lugar, tómese la cantidad de trenes que usted crea necesarios, tómese un colectivo que discrimine entre turistas e inmigrantes, asista subversivamente a su olvidado escenario laboral y prepárese para aquella audiencia, porque querida recuerde que en las artes gráficas como en el mundo entero, la lógica es inalterable y usted sacó a pasear su alteridad.


Señorita equis, tratando de comprender aquellas palabras, tomó sus cosas en silencio, con el silencio de las mismas a cuesta y cerró la puerta de consultorio W. Para no quedar resguardada nunca más, pues ya se lo dijeron antes, hay algo que debe soltarse y no son justamente sus ojos que a la distancia se ven como dos huecos enormes. Cruzó la calle y empezó a caminar, como si de repente la atenuación de las señales externas de duelo se hubiesen adueñado de ella que no era ella.

jueves, 9 de abril de 2009

Primera noche

Ha dicho una verdad y se tapó la cabeza con la sábana. Para que no lo vean conciliar el sueño, siente que algo acaricia su retina como si fuera la más dulce de las amenazas. Por su grosor y textura puede entender que se trata de un hilo que juega hasta que se extiende, se aleja y siente que algo tan delgado se quiebra, es un sonido tan tenue que solo lo percibe desde el momento que se imagina esa sensación que produce la ruptura cuando algo tan fino y delgado estalla en lo invisible.
Siente como si su boca ha sido quien desgarró sus hebras, desarmandose en todas aquellas palabras carentes de sabor, las mismas que flotan en el espacio sin sus respectivas respuestas y aquellas que florecen en el imaginario. Quisiera regalarse al fuego, caerse desde un abismo, pero su cuerpo vacío aparece inmóvil en su cuarto, pasan los días azules, y nunca es la primera noche, porque no hay tiempo ni color que demuestre que su espera a finalizado. Siente que está muerto y quiere vivir. Esa es la verdad que baila en las partículas que nos componen, esa es la que le ha besado los ojos que expectantes sabían el techo de memoria.

miércoles, 1 de abril de 2009

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miércoles, 25 de marzo de 2009

La escritura pica

Eran las manchas de los primeros días, es que parecen recién caídas pensó. Como si su boca fuera un árbol que de sus ramas se han caído cientos de ellas y un brote de picazón en todo el cuerpo no se detiene y la obliga como si una fuerza invisible en su extensión sostiene la sensación que empuja a su cabeza hacia el hecho. Los reflejos, errores y las sombras conducen a el pasaje. Observa con deteniminiento aquello que aunque le parece una construcción horrible y sin salida, resulta la entrada hacia eso que no conoce y se muere por conocer. Nada que alivie más que el impulso que completa los renglones que componen su abundante cabellera.
Se recuesta sobre un sillón invisible y escucha los sonidos de la calle. A veces olvida, como quien se olvida una chacarera llena de polvo, acerca de esas marañas de cuestiones que colman la vida de sus secuaces y construyen huecos por donde se inicia lo indefinible. Quizás tenga que dejar de ver para comenzar a ser y salir de sus ojos esféricos conformados por un eje siniestro, dice que está cansada y se deja caer a la pared más cercana para extirpar de un solo golpe aquello que no pudo inventar aún, aquello que se le parece a esto.

sábado, 7 de marzo de 2009

aaaahhhahhaha

Es que aún no veo, en los ojos tengo agujeros y una hoja sobre la cabeza que en su margen superior derecho habla de su peso en exceso, dice algo que quise decirle pero no le dije nunca, entonces no dice nada, aunque ciertas grafías indiquen lo contrario, mejor hago el click en mi botón derecho y cambio. Sobre mi nueva hoja, que llevo pegada en la frente, se lee claramente la preparación y tenencia de su nueva empleadora propia sin propiedad.
Elige un lugar donde estar al borde alborotada, camina descuidada para salir de la esfera, es que se hace tan raro verme desde afuera, como cuando los sueños son desde los ojos que se encuentran debajo del océano.
Todas mis tintas estilográficas están cansadas de reposar, desean ser lluvia de un miércoles por la tarde, corriendo desenfrenadas hasta la gran caída de la música que suena en mi cabeza. Al tercer día aquella idea cayó muerta en mi cabeza y resucito de entre los vivos, pues la noticia se había procesado, los trazos están flotando en un cubo, rebotan perdiendo los signos habituales de su aspecto exterior mutilado. Una dificultad espontánea nace muere nace muere nace muere, sin comas que interrumpan su proceso, despejo la superficie empañada y me acerco, pues ahora si que hay que inventar la fecha que se aproxima, donde los números naturales son positivos e impares y no les pasa lo mismo que a mi. aaaahhhahhaha, no es un alivio más nosé, pues disfruta el viaje jovencita que lo estabas pidiendo a gritos. Salta querida, esto es el abismo y si no lo haces ahora será siempre.

jueves, 5 de febrero de 2009

Se ha caído el ecosistema

Durante la noche del 18 de enero fué que ocurrió, los vidrios se encontraban empañados, dibujados y el cielo solo se empeñaba en ocultar su color de origen. Quizás era de noche, quizás era de mentira.
Pero siguiendo la línea nocturna, puedo decir que aquella se vió interrumpida por un desfile de insectos sobre mi ventana. Lucían sus atuendos horripilantes a la perfección, algunos eran extravagantes y de mayor tamaño que otros. Tuvimos que asesinarlos y no lo digo con culpa. Algunos fueron víctimas del agua, otros pudieron posar ante la lente fotográfica que conforman mis ojos hasta ser correctamente eliminados. El público carente de visión, conversaba de aquellas cosas de las cuales hay que hablar en sociedad cuando nada se tiene para decir y no se animan a callar. Lamentablemente, claro.. no todos saben interpretar los silencios, pero eso no viene al caso ahora ni después.
Fué el labor de los iluminadores el que salvó mi velada. Han desplegado los mejores efectos espaciales, rayos y relámpagos previos a la lluvia renovadora. Quebraron el cielo gris en quien sabe cuantas partes, trazaron un mapa allí con un secreto sideral. Las lágrimas danzaron en lo alto del paisaje, fué un gran espectáculo de larga distancia.
Kilos de aplausos se suspendían gloriosos en el aire. Incontables cantidad de horas colmaban los choclos que adornaban la ruta, el camión ruedas para arriba reía descontroladamente.
¡Hemos visto un gran accidente! ¡Esto mañana saldrá en las noticias, nunca había ocurrido antes en la historia de la monstruosidad!
Miles de humanos choncando palabras a diario, en el mejor de los casos, pues ellos como las rutas están bien difíciles.