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lunes, 19 de octubre de 2009

¤Ó¶§

Ahora tiene un nombre, ya conoce los síntomas y sabe de los detalles que han tallado con cuidado las formas que albergan a sus olvidados órganos que hoy por ayer no suenan a ningún sonido sideral.
En su boca lleva tejida con la forma de su lengua una pregunta, impregnada de partículas incondicionales para los deseos de terceros o cuartos, pero dijo ya no más, mientras se colmaba su boca de sangre.
Lo que el tiempo hace, durante aquello que permanece en el infinito, no es más que la pérdida de la composición original y si al menos la mutación sirve para hacerse una pregunta: ¿Porqué no?
Quizás es el fin de la obedencia desmedida a las condiciones de terceros o cuartos insignificantes que vestidos de incógnitas no dejan de lucir como lo mismo de siempre que desea el procedimiento monótono, cíclico y fundamentalmente complejo.

viernes, 9 de octubre de 2009

nunca renunciar al abismo

Ocurrió durante la noche, el vino se había derramado como la sangre. Solo viste un líquido rosado furioso y dulce.El exceso se cae por el cuerpo que dice ser el propio, pero miente. Podría ser cualquier recipiente, o quizás como un afluente corporal vagueando a cuenta gotas por los agujeros de un rostro inconcluso y desesperado.

Corrió la cortina, está sentada en el extremo de su cama, miró por la ventana, directo al santuario, en el reflejo pudo leer con esfuerzo una cicatriz que indicaba sus iniciales. La llevaba en la frente, la luz aún siendo tenue le quemaba los ojos, bebió agua con desesperación. Sintió como si fuera un balde de agua fría en pleno carnaval pero dentro de su cuerpo. Las gotas salpicaron las paredes, los recovecos aún siguen sucios, repletos de sangre coagulada que de nada sirve, que se acumula un poco mientras el resto va y viene para que todo funcione como funciona. Estático, o mecánico. Tal como los recuerdos, como la espera inútil que solo conseguían agravar el malestar general de todos los cuerpos que danzan por el dolor empecinado sin llanto, duro e insignificante de todos los tiempos que juegan con nosotros.

Esperar es una acción completamente extravagante, pretender aún más. El olvido pende de un hilo que se descose sigilosamente. El uso y abuso de las sustancias adictivas a la memoria, la cosificación de las personas, que gastan sus recuerdos, se aproxima entonces a la sensación de olvido.
Pero no, no es así como parece, la pérdida del interés se debe a malgastar sin sentido en la mayoría de las veces los pensamientos erradicados en algo que ya se sabe que no sirve de antemano, esperando dar con la notable noticia cual si fuera una novedad de sentir aquello mismo que se siente cuando uno decide tirar sus zapatos favoritos, hermosos de aún tan viejos que parecen, con los agujeros y descosidos, guardando vestigios de un proceso de coagulación antiguo. Así nos olvidamos sin olvidar solo al comprender la inutilidad, el ciclo, la abertura y cerradura de nosotros mismos. Creemos que todo aquello ya no está adentro nuestro, pero debe volver al afuera, lo que al exterior le pertenece.
Las paredes de ciertos lugares, las algas, el agua y el cielo también, los sonidos despedidos de mi boca, la saliva que escupo con desgano.
Lo que adiciona al vaciamiento, para agregar un lugar. Para no diluir nunca más en este espacio atemporal donde nada sucede con la certeza de que sigue sucediendo, ya pasó.

domingo, 16 de agosto de 2009

humming moon drip

bolivia
der rocadas
Quisiera destrabar el desocultamiento para decirte el errormnt.
Que por cierto dije sin decir, mientras miraba como se diluye
e s t o como un suave punto a lo lejos y sabés porqué?
porque falta claridad. No hay nitidez en nuestros trazos, con la cobardía al mando.
Entonces voy a tomar la piedrita y retenerla en el bolsillo. la ves? Bueno pues conservaré mi punto de rocas solamente un poco más.
Fué la anestesia quien construyó un asedio delante de mi nariz, pero ahora son dos miradas cerciorando la avidez de una estrella chiquitita. Tengo una por cada ojo que trata de dormir sin compañía y para adentro piensa que sos un misterio alfanumérico, no estoy tan lejos solo a un mes luz de distancia.

jueves, 16 de julio de 2009

ocultar vista previa


Ayer parece que fué un día extraño, al despertarme, me dí un golpe muy fuerte contra la pared. No es la primera vez que sucede algo así porque sino era la pared era la mesa de luz , pero han pasado muchos años ya de aquellas experiencias y había olvidado mi torpeza matutina.

Viajé escuchando mi canción favorita desde hace unos meses, cinco veces seguidas fácil, creo que me enamoré de la voz de ese hombre, y vuelvo y la canto yo por lo bajo y bailo sentada, en fin eso no es importante, pero tengo ganas de escribir hasta el cansancio de los otros. Llegué al lugar indicado y caminé con P. hasta una plaza, nos sentamos y conversamos un poco, hacía tiempo no nos veíamos asi que no fué poco sino mucho. En un momento se acerca un hombre vendiendo muchas cosas, pero es la primera vez que alguien viene y me vende algo que necesito con urgencia, bien, luego se acerca un payaso y me dá un papel, me niego, tiene forma de corazón, me niego más, me dice que me lo regala y yo pienso en que no tengo monedas para darle, ni trabajo ni nada para regalarle y me pongo seria, lo agarro, leo el corazón y dice ¡AMATE!, sonrío con verguenza, es la primera vez que alguien viene y me dice algo que necesito. Lo guardo en el bolsillo secreto de mi bolso, y pienso muchas cosas. Vuelvo a mirar a P a su rostro, lo descubro, hacía tanto no veía a P. Se acerca un hombre, pregunta: ¿han visto mi manta amarilla? No... ¿Seguro?, la estaba llevando por acá recién... la respuesta es la misma... Al rato escucho algunos gritos, este hombre estaba peleandose con otro y en el medio una manta amarilla. Me reconforta saber que la encontró, viene la policía, hombre nº 2 acusa de robo a hombre nº 1. Le robó un bolso azul con toda su ropa. Hombre nº1 acusa tener solamente una manta amarilla, parecía un niño, pienso muchas otras cosas y veo como se vá. Y el otro gritaba, quería pegarle de nuevo, culpa de el bolso azul. Cerca de nuestro asiento un chico miraba el suceso, se dá vuelta y nos sonreímos con cara de algo que no puedo explicar.
Le cuento a P acerca de todos los sueños que estoy teniendo, me siento algo así como RHUFGUrtfusdfdsjfhnsdgujbsdft ¿entendes? Osea yo sé que es algo de mi cabeza pero es como vivir en otra realidad de la que no se puede ansaudxmgdf.

viernes, 19 de junio de 2009

Frío como un helado de limón

Nosé bien que sucede, le confesé. Y ella me sonrió. Luego de las exquisitas flores recuerdo hablamos acerca del miedo de flashearla con el amor, de sentir que los días son verdes o azules. El mundo que conozco se disfraza pensé, se oculta y marca distancia con una línea recta esbelta como un renglón, donde completan un montón de palabras que en realidad no dicen nada y ocupan un espacio eterno de inconcebibles retornos infundados, de la boca al espacio va el sonido que compone a estos escritos invisibles mientras los cuerpos flotan expulsados hacia sus lados más opuestos.Y ahora que lo puedo ver como si fuera una transmisión de la verdad que no se relaciona con la verdad en realidad, sé que quisiera cambiar, pero casi que no pude responder a su pregunta ¿qué es cambiar? ¿dejar ser sin dejar de ser? Si, como dejar de escuchar esa voz para caer a otro lugar lleno de nubes de amor que me hagan reposar de los paisajes conocidos hasta hoy.

martes, 9 de junio de 2009

mrñ


La resolución de un problema urgente, en la separación del modo de escuchar

Dejar de ser oído, quitar el velo de lo oculto y aún todo no será exposición.

domingo, 24 de mayo de 2009

el hombre de nieve o ...

En ese entonces, vivía en el barrio de Palermo, está claro que no era una elección sino una casualidad temporal. Era invierno, justamente aquél que todos recordamos porque nevó en Buenos Aires, como todas las mañanas de aquella época salía sobre la hora, vivir más cerca no tenía relación inversamente proporcional con la impuntualidad que me caracteriza. Apurada bajaba por el ascensor y se abría una carrera increíble para tomar el subte que pasaba ocho menos cuarto de la mañana. Generalmente recorría los nueve pisos que me separaban de la línea tierra escuchando música. Y esa mañana al salir del edificio, pese al volumen de mi reproductor, escuché gritos. La voz de un hombre indignado, invocaba insultos hacia una mujer: PUTA DE MIERDAAA. Problemas de parejas pensé y de todas formas, separé el auricular de mi oído para enterarme con más detalles, llegando a la esquina veo la figura de una mujer que asustada caminaba velozmente cruzando la plaza hacia la intersección de Mansilla y Salguero. Finalmente vislumbro al autor de esas palabras que rompían con el silencio que caracterizaba esa zona, se trataba de un linyera que caminaba bordeando la placita. Una segunda mujer aparece en escena, era una señora elegante con una falda azul y tacos altos. El señor, se enfurece y grita de nuevo… JA ACA UNA PROSTITUTA BIEN TEMPRANO y una serie de adjetivos similares que no logro recordar con exactitud, porque justo en ese momento llegaba mi turno, el caminaba paralelamente a mis pasos y antes de llegar a Paraguay me dijo: Y VOS DROGADICTA. ¿Qué miras?
En ese momento me sonreí, tenía ganas de hablar con él… pero llegaba tarde, y además me preguntaba lo mismo.

domingo, 10 de mayo de 2009

trampolín

Fué el plano que sostenía mis pies quien se ha inclinado al escuchar el chirrido de los hielos que forzaban el sonido de mi espacio. Aquél impulso fué quien me condujo a esta otra esfera en la que me encuentro, estoy cerca de la casa de un chico que me gusta, pero está paseando por ahí en otro lugar del mismo planeta. Tomé el tren hasta Constitución, miré el cielo y era azul como yo, canté una canción mientras paseaba y pensaba en no comprar nada pero necesito un libro nuevo.Hoy también es un día muy extraño, como todos los de este año, tomé el subte de color azul, igual que el cielo, igual que yo. Me senté en un escalón y recordé que hacía como cinco años allí estuve sentada una vez con un chico que odiaba el teatro, miré mucho más de lo normal y quería ser actriz y actuar que volaba desde un trampolín y el paseador de naves venía por mi, venía por mi. Pues como actuar era imposible, no hubo más que dibujar aquello nuevo que deseaba, además del libro y aAhH...

sábado, 25 de abril de 2009

La caja negra

Como si en un cuarto oscuro jugaba al cuerpo oscuro, allí pensaba mientras bailaba en todo aquello que no soporta de si, entonces estaba moviéndose en un espacio interior sin luz, mientras una imagen que se despliega,como positivos y negativos, la golpea en su cabeza, produciendo aquello que queda grabado y se asocian las cuestiones con todo eso que no es nada y que no tiene relación. Entonces de nuevo se trata de la maldita imaginación que quiere revelar una imagen para velar el cuerpo que distante se desarma y aleja de lo que en verdad quiere ser. Dice que necesita de un poema para respirar, dice que saltará al vacío que radiante la alumbra, se cansó de dibujar rostros enteros, deberá soltarse de sus propios ojos y descansar en la repetición de la memoria, sin que la forma coincida con el deseo, borrará el error con una nube experimentando una geografía interior y musical antes que la gravedad de la realidad hecha ley se plasme en su retina.Si escribir es lo que importa, pues aquí estas palabras que viven a la distancia, en la suposición de quién graba todo en su propio cuerpo oscuro, como la noche, como la caja, vacía, hueca, allí se encuentra lo que se tiene que cae
r.

viernes, 17 de abril de 2009

Rayos convergentes

Es que no lo veo necesario, pues sus ojos convergen muy bien señorita X. Esas fueron las notables palabras de su no tan querido médico y fué el quien añadió que aquello que ella pensaba, evidentemente no existía y por lo tanto no había motivos suficientes como para realizar tal visita.
Señorita, se alejó indignada, pues había corrido demasiado para cumplir con aquella cita, y le dijo con buenos modales, que si bien ella sabía que veía como ven las personas que gozan de excelente salud visual había algo que no estaba del todo bien, pues las lágrimas, el dolor y sus derrames con coloración creciente algo debían de significar puesto que a esa altura era inevitable sentirse un tanto ridícula, y necesitaba justificar el acto de asistir a dicho consultorio creyendo que si existía la carencia de aquello que como un impulso irresistible de deseos cristalinos que obren infaliblemente en cierto sentido reparador para sus globos oculares, pero evidentemente como si estuviese ciega de la cabeza, estaba muy muy equivocada.


Y en ese momento de reflexión, escuchó la voz de aquella detestable mujer, como si el mundo sonoro se hubiera suspendido para que sus palabras retumben en sus oídos como si le hablara desde adentro de su propia cabeza. ¡Salga usted de aquí! dijo la I griega que no adiciona con nada útil. Le pido se aleje pronto de este lugar, tómese la cantidad de trenes que usted crea necesarios, tómese un colectivo que discrimine entre turistas e inmigrantes, asista subversivamente a su olvidado escenario laboral y prepárese para aquella audiencia, porque querida recuerde que en las artes gráficas como en el mundo entero, la lógica es inalterable y usted sacó a pasear su alteridad.


Señorita equis, tratando de comprender aquellas palabras, tomó sus cosas en silencio, con el silencio de las mismas a cuesta y cerró la puerta de consultorio W. Para no quedar resguardada nunca más, pues ya se lo dijeron antes, hay algo que debe soltarse y no son justamente sus ojos que a la distancia se ven como dos huecos enormes. Cruzó la calle y empezó a caminar, como si de repente la atenuación de las señales externas de duelo se hubiesen adueñado de ella que no era ella.

jueves, 9 de abril de 2009

Primera noche

Ha dicho una verdad y se tapó la cabeza con la sábana. Para que no lo vean conciliar el sueño, siente que algo acaricia su retina como si fuera la más dulce de las amenazas. Por su grosor y textura puede entender que se trata de un hilo que juega hasta que se extiende, se aleja y siente que algo tan delgado se quiebra, es un sonido tan tenue que solo lo percibe desde el momento que se imagina esa sensación que produce la ruptura cuando algo tan fino y delgado estalla en lo invisible.
Siente como si su boca ha sido quien desgarró sus hebras, desarmandose en todas aquellas palabras carentes de sabor, las mismas que flotan en el espacio sin sus respectivas respuestas y aquellas que florecen en el imaginario. Quisiera regalarse al fuego, caerse desde un abismo, pero su cuerpo vacío aparece inmóvil en su cuarto, pasan los días azules, y nunca es la primera noche, porque no hay tiempo ni color que demuestre que su espera a finalizado. Siente que está muerto y quiere vivir. Esa es la verdad que baila en las partículas que nos componen, esa es la que le ha besado los ojos que expectantes sabían el techo de memoria.

sábado, 4 de abril de 2009

Comunicado uno

Eso es lo que recibe, una tras otra como una hilera de monedas ordenadas, observa a aquellas prolongaciones que ocultan en el espacio, las que describen las silenciosas cortinas que con perspicacia encubren y visten mentiras intercalando excusas que cuelgan en su ventana como ornamentos.
Eso es lo que siente, cuando se abre para que el viento entre y desordene su existencia invisible, como si fuera necesario decir eso que se dice cuando se cree necesario desarrollar algo que ni si quiera se ha preguntado, esas formas hacen que su más próximo deseo de mujer sea incendiarlas y aislar esa luz, borrando el error con una nube, para que no la vean a usted mirar jamás aquel paisaje.
Pues sabe bien usted que no es necesario corroborar los comportamientos de sus últimos interlocutores para saber lo que ocurre en los cotejos próximos a realizarse en el distrito, pues de antemano la perplejidad se ha adueñado de su rostro querida, y eso solamente ocurre cuando usted solo habla con usted.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La escritura pica

Eran las manchas de los primeros días, es que parecen recién caídas pensó. Como si su boca fuera un árbol que de sus ramas se han caído cientos de ellas y un brote de picazón en todo el cuerpo no se detiene y la obliga como si una fuerza invisible en su extensión sostiene la sensación que empuja a su cabeza hacia el hecho. Los reflejos, errores y las sombras conducen a el pasaje. Observa con deteniminiento aquello que aunque le parece una construcción horrible y sin salida, resulta la entrada hacia eso que no conoce y se muere por conocer. Nada que alivie más que el impulso que completa los renglones que componen su abundante cabellera.
Se recuesta sobre un sillón invisible y escucha los sonidos de la calle. A veces olvida, como quien se olvida una chacarera llena de polvo, acerca de esas marañas de cuestiones que colman la vida de sus secuaces y construyen huecos por donde se inicia lo indefinible. Quizás tenga que dejar de ver para comenzar a ser y salir de sus ojos esféricos conformados por un eje siniestro, dice que está cansada y se deja caer a la pared más cercana para extirpar de un solo golpe aquello que no pudo inventar aún, aquello que se le parece a esto.

viernes, 20 de febrero de 2009

Jubón de azotes



En cualquier momento estallará este burdel de mierda.

Pues no siempre el júbilo huele bien.



jueves, 5 de febrero de 2009

Se ha caído el ecosistema

Durante la noche del 18 de enero fué que ocurrió, los vidrios se encontraban empañados, dibujados y el cielo solo se empeñaba en ocultar su color de origen. Quizás era de noche, quizás era de mentira.
Pero siguiendo la línea nocturna, puedo decir que aquella se vió interrumpida por un desfile de insectos sobre mi ventana. Lucían sus atuendos horripilantes a la perfección, algunos eran extravagantes y de mayor tamaño que otros. Tuvimos que asesinarlos y no lo digo con culpa. Algunos fueron víctimas del agua, otros pudieron posar ante la lente fotográfica que conforman mis ojos hasta ser correctamente eliminados. El público carente de visión, conversaba de aquellas cosas de las cuales hay que hablar en sociedad cuando nada se tiene para decir y no se animan a callar. Lamentablemente, claro.. no todos saben interpretar los silencios, pero eso no viene al caso ahora ni después.
Fué el labor de los iluminadores el que salvó mi velada. Han desplegado los mejores efectos espaciales, rayos y relámpagos previos a la lluvia renovadora. Quebraron el cielo gris en quien sabe cuantas partes, trazaron un mapa allí con un secreto sideral. Las lágrimas danzaron en lo alto del paisaje, fué un gran espectáculo de larga distancia.
Kilos de aplausos se suspendían gloriosos en el aire. Incontables cantidad de horas colmaban los choclos que adornaban la ruta, el camión ruedas para arriba reía descontroladamente.
¡Hemos visto un gran accidente! ¡Esto mañana saldrá en las noticias, nunca había ocurrido antes en la historia de la monstruosidad!
Miles de humanos choncando palabras a diario, en el mejor de los casos, pues ellos como las rutas están bien difíciles.

domingo, 11 de enero de 2009

Agujero cósmico

Introducir un hisopo con frecuencia en los oídos para traer a la real realidad inexistente el submundo que cual si fuera cera de un experimento auditivo intentaré transcribir percibiendo las imágenes nítidas de lo que he soñado anoche.

La tarde en su pleno apogeo adornaba el precario escenario de una exposición de cine inexistente, el independiente no es precario por lo que aún nosé como llamarlo, no había demasiada gente como era de suponer, ya que no era una muestra de rally. Vimos fragmentos de varias películas, algunas las comprendía y otras realmente no, tampoco en el sueño sabía demasiado de cine, pero si sabía lo que me gusta ver, pasaba la tarde y a los tres afortunados ganadores del concurso de BLAH se le han entregado los premios, uno de ellos el último, estaba sentado muy cerca de mi. Pudiendo pispear con lujo de detalles el premio que no lo pienso describir, observo sin entender de nuevo, qué onda la gente de allí. A veces parece que el mundo se divide entre los que tienen y los que no. Pero eso es otra cosa.

Una vez terminada la pseudoceremonia, camino hacia el fondo de una calle de tierra. Me siento contra una pared y me encuentro con dos chicas, una había ido a la primaria conmigo. Hablamos un poco y en un momento se acerca F sin verme si quiera, coloca un cartel en la pared, veo sus ojos verdes, siento que me duele algo que en los sueños no existe pero allí mismo sonaba Leonard Cohen,will be fine, will be fine, will be fine.
Entonces con la última mencionada adulta muy adulta, caminamos hacia la curva de una farmacia de turno cerrada. Ella se fué con su hija. Yo con mi estado de confusión. De nuevo repito para mi: he visto algo en sus ojos, lo sé. (me alejo cantando la canción como si bajara el volúmen apropósito para mis adentros. Fin de la escena, el amor desconocido e infundado sobre F)
Camino por un sin fin de casualidades, me encuentro a L, que solo sé que su nombre es L y que probablemente piense cualquier cosa de mi. Entro a su casa y comprendo su forma de ser ausente y alejada. Rara. Me siento contenta por eso, respiro un aire cálido, me siento acompañada por él. Eso también es sinónimo erróneo de paz. Pasó la noche como un relámpago.

Acudo al encuentro con S. en principio nos dirigimos a un quiosco que quedaba en una esquina. Una vez que entramos cierran las persianas, aparentemente era un poco tarde. Compramos algo que probablemente serían sus cigarrillos, pues yo no fumo umo. Y mientras esperamos que nos cobren, vemos ciertos movimientos raros. Tengo miedo, pienso que quieren robar.. pero el miedo en si es a otra cosa. No tengo paz, afirmo. Y la paz es otra cosa, no lo que obtienen los muertos.


Un poco más tranquilas, fuera de la locación, caminamos unas cuadras. El ambiente lucía algo extraño. Las caras de la agitación caminaban levantando polvo. Tomamos un colectivo de una línea sin numerar, nos sentamos en los asientos del fondo. Cuando estamos por llegar a la estación de Wilde entre risas y espamentos le digo a S. que toque el timbre onírico. ¨No lo encuentro¨dijo, y es que se mimetizaba junto con el metal oxidado de la puerta de la percepción. Bajamos en la esquina de Ramón Franco y Martín Fierro, caminamos por Salvador Soreda unas cuatro o cinco cuadras. Nos dirigiamos al lugar mágico, donde mamá no me dejaba ir con la bicicleta. Niños salían de un colegio estatal, uno en particular me mira con cara de situación, tengo miedo de nuevo. Siento que quiere decirme algo, me mira subir a la vereda y alejarme con la mirada indefinida, yo nosé mirar sin que se note.


Llegamos al lugar mágico situado sobre la misma calle que ya he soñado con anterioridad que si bien no es, se parece a el fondo de wilde, osea a cuando llegan las fábricas abandonadas y las casas cambian de color.

Los rostros ya parecen mutantes del horror. Caminamos sin saber nada acerca de eso. Llegamos a una esquina, la gente iba y venía algo espantada, nadie explicaba nada, porque al parecer era algo superior, algo a lo que no estamos acostumbrados que suceda, era eso que nos unía como víctimas humanas, víctimas de tanta humanidad. Cuando llegamos a la esquina, una multitud se agolpaba alrededor de la policía. No se trataba ni de un robo ni de una toma de rehenes, nada que un simple periodista pueda explicarnos. No había canales de televisión, esto no saldría en las noticias. Una guerrilla vestida de color verde militar y otra de color blanca antecedían la ubicación policial. Los de blanco tenían pistolas de color negro algo graciosas, para ser tan sobrias. Los de verde utilizaban armas de guerra.

Nosotras teníamos miedo, porque no sabíamos que había del otro lado, que clase de guerra se iniciaría. ¿Acaso esto era una revolución? Probablemente su postura era errónea, pero justamente eso era.. con aire protagónico S y yo retrocedemos el paso, con miedo hemos quedado en el medio. La calle estaba cerrada, los niños escolares habían desaparecido, propongo ir hacia la otra cuadra. Malas noticias: Todos los caminos estaban cerrados. ¿Y ahora qué?

Miro hacia el interior de una fábrica por una ventana rota. Se podía ver que en el subsuelo una especie de congreso de la antinación, conversaban sin votar. Algo tramaban. Un capítulo del proceso ha confirmado lo siguiente, inconclusamente aún. Tengo sueños de espía.

Por lo pronto solo resta realizar el análisis sintáctico y el estudio físico respecto de la muestra obtenida de mi pequeño agujero cósmico, porque escuchar es tan importante como ver.

jueves, 25 de diciembre de 2008

He aquí el eclipse


Los días pasan como las canciones de un disco que ya no escucho, paso del sueño a la vigilia con un estadio similar a un eclipse mental colmado de elementos que se instalan en mi retina interior como si fueran películas fotográficas, que mediante lentes cóncavas y convexas producen las imágenes imposibles, hologramas y demás especies de mis yo personificados modelados como con un poco de plastilina colorida donde solo se producen maquetas síquicas que se paran en un foco de atención donde como una alarma insoportable cual si fuera un despertador me dice, hola buenos días, mirá todo lo que pasó en este día. Y yo ahí tratando de recordar sin escribir eso que me acontecía y era tan real que la realidad en verdad no existe, son las percepciones las que nos seducen y convencen de esos extraños acontecimientos que sin mentir nos invaden todo el tiempo. Pero hablemos del sueño sin hablar con nadie, osea contemos los sucesos del uno al diez sin repetir y sin soplar, esto pasaba así en aquel lugar donde enseñan cosas aburridas y la gente estudia de memoria. Solo que pese a conservar su cercanía al río, se encontraba un poco más elevado que lo que se puede ver a ojos abiertos. El aire de la noche era fresco y oscuro, detrás de cada árbol una familia funde sus raíces. Y el yo que protagonizaba el sueño descendía los extensos escalones hasta descubrir en su tobillo derecho algo con forma similar a una puertecita, como una cueva o una entrada sobre si que no conduce hacia ningún lado. Tomaba la piel y abría sin asco. Las mutilaciones del cuerpo imaginarias pensé. Había descubierto mi propio hueco que no era hueco sino que solo lo parecía. Introduje entonces siendo yo la escribiente, mi mano en aquello que parecía mi interior pero estaba lleno de algo que parecía carne roja y fría. No había lugar, pero de todas maneras mi mano permanecía adentro. Las delicias de la carne y la literatura, recuerdo pensé. Retiré muy despacio y con rechazo la mano de mi hueco. La verdad era que no servía para nada, yo pensé que al menos podría utilizarlo para guardar cosas, pero no. Estaba lleno de algo horrible. Por un momento sentí verguenza, me paré y vi que a simple vista parecía un hoyo negro, entonces doblé con cuidado mi piel cosa que nadie lo notara. Tenía una mutilación enorme, pero caminé como si fuera lo más normal del mundo. En ese momento noto que unos seres extraños comienzan a perseguirme y es el miedo quién me activa normalmente. Corro con todas mis fuerzas, cruzo la calle sin mirar, veo un puesto de diarios cerrado y subo a un colectivo de color verde. Aliviada, verifico que el hueco que no es hueco siga en su lugar.

Ahuecarme la cabeza quizás sea posible para otra oportunidad onírica o a quién se atreva con gusto espero ya que tiene que haber algo para que exista un vacío y otra ocasión también para aprender a escribir en cuarta persona.

Situación unoísta.


El otro día desperté desencajada, mirá todo esto que pasó, lo que la gente denomina tiempo, y vos ahí soñando con alguien que no sabe si quiera tu segundo nombre, y la tortuosa imagen de la conversación inexistente impedía de la peor manera hacer algo, debías elegir y salir corriendo, pues son aquellos humanos los que controlan el tiempo de una manera detestable, para que la farsa siga funcionando.

No pertenezco a ningún escenario, todo me parece tan ridículo que siento que no soy quien creo que soy siendo muchas veces yo. Si es que es necesario hablar para que haya silencio entonces diré esto que no es la verdad pero es lo que quiero decir, me cansé de esto que no tiene forma ni nombre. Esto que me pasa de odiar la idea recurrente acerca de la educación y todo lo que ella significa que no pretendo explicar en este momento, más pensar que me dedico a avivar giles. Porque al final de todo parece que en mi mundo solo importan las mismas cosas que en aquel del cuál pretendemos diferenciarnos.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Los asteriscoS

Signos ortográficos que direccionan mis palabras llevo dentro, quiero dirigir con cuidado y atención mis ojos, porque si estoy atenta puedo distinguir aquellos que parecen invisibles bajo los incontables hechos recónditos.
No lo digo porque sí, es que cantan un sin fin de canciones, escriben unos cuantos poemas, pintan algunos cuadros, logran verdaderas películas, capturan imágenes, besan a los ojos y tal vez a los oídos de un mismo cuerpo.
Ellos son los culpables. Por que incomodan las lecturas smipels y de fácil acceso, adicionan, corrigen y se equivocan volando hacia algo in-cierto.
Todos los sentidos perciben el sabor de las horas que se miden en kilómetros, pero solo si uno habla lo suficiente como para que haya silencio puede lograr saberse vivo con eso que se siente que muchos desprecian sin si quiera entender de qué se ríen.
Entrar y salir de un párrafo, es tener la perspicacia de un juego de niñas, saltar la soga hacia atrás o de a dos, pero tiene que haber una salida, un final. Entonces:
¿Cuál es el miedo a escribir una novela? Los signos cínicos podrían hacerlo, eso lo sé.
Hay un hueco con sonido retumbante donde al igual que aquél personaje del libro, me pude alojar.
¿Quién será quien me e-s-t-i-r-e tomandome por mis cabellos para no dejar de decir nunca jamás?
Eso sí que es asunto mío. ¿Te vas a hacer la desentendida?
Pues claro que no, es que precisamente la respuesta no se encuentra en la respuesta si no en las cuestiones aclaratorias de la LIBRE interpretación.

martes, 18 de noviembre de 2008

sound of joy




Si nunca es hoy. ¿Qué es ese modo de saltear el presente como vegetales? ¿cómo se salta a un colectivo sin moverse de lugar? Siempre aparece la imposibilidad de hacer un futuro cuando lo que se hace tiene que ver con lo que sucede ahora en este mismo instante querido. ¿Y vos qué hiciste? EH EH EH Entonces sí, me cansé de mi y de ti y de mi hasta el infinito aún cuando los pronombres puedan ir mutando.

AHhh y sucede que es el sueño quién orienta la dirección en occidente, ¿acaso vos no lo sabías? Y si es así, porqué te hacés la sorprendida, trantando de dilucidar njsdzfbdsgbdfusgh esto. Es que yo sé que la geografía interior y esas cuestiones de mochilas, pero los límites recuerda tu marcan el territorio como las rejas de las casas o los alambres de puás que no tocan guitarras.

Al fin y al cabo, la distancia es errónea y ridícula no come rúcula porque como yo pensaba que estaba lejos en realidad estaba cerca y simplemente estaba donde quería estar, so.. bancátela y dejadme tomar un poco de aire espacial.