sábado, 25 de abril de 2009

La caja negra

Como si en un cuarto oscuro jugaba al cuerpo oscuro, allí pensaba mientras bailaba en todo aquello que no soporta de si, entonces estaba moviéndose en un espacio interior sin luz, mientras una imagen que se despliega,como positivos y negativos, la golpea en su cabeza, produciendo aquello que queda grabado y se asocian las cuestiones con todo eso que no es nada y que no tiene relación. Entonces de nuevo se trata de la maldita imaginación que quiere revelar una imagen para velar el cuerpo que distante se desarma y aleja de lo que en verdad quiere ser. Dice que necesita de un poema para respirar, dice que saltará al vacío que radiante la alumbra, se cansó de dibujar rostros enteros, deberá soltarse de sus propios ojos y descansar en la repetición de la memoria, sin que la forma coincida con el deseo, borrará el error con una nube experimentando una geografía interior y musical antes que la gravedad de la realidad hecha ley se plasme en su retina.Si escribir es lo que importa, pues aquí estas palabras que viven a la distancia, en la suposición de quién graba todo en su propio cuerpo oscuro, como la noche, como la caja, vacía, hueca, allí se encuentra lo que se tiene que cae
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viernes, 17 de abril de 2009

Rayos convergentes

Es que no lo veo necesario, pues sus ojos convergen muy bien señorita X. Esas fueron las notables palabras de su no tan querido médico y fué el quien añadió que aquello que ella pensaba, evidentemente no existía y por lo tanto no había motivos suficientes como para realizar tal visita.
Señorita, se alejó indignada, pues había corrido demasiado para cumplir con aquella cita, y le dijo con buenos modales, que si bien ella sabía que veía como ven las personas que gozan de excelente salud visual había algo que no estaba del todo bien, pues las lágrimas, el dolor y sus derrames con coloración creciente algo debían de significar puesto que a esa altura era inevitable sentirse un tanto ridícula, y necesitaba justificar el acto de asistir a dicho consultorio creyendo que si existía la carencia de aquello que como un impulso irresistible de deseos cristalinos que obren infaliblemente en cierto sentido reparador para sus globos oculares, pero evidentemente como si estuviese ciega de la cabeza, estaba muy muy equivocada.


Y en ese momento de reflexión, escuchó la voz de aquella detestable mujer, como si el mundo sonoro se hubiera suspendido para que sus palabras retumben en sus oídos como si le hablara desde adentro de su propia cabeza. ¡Salga usted de aquí! dijo la I griega que no adiciona con nada útil. Le pido se aleje pronto de este lugar, tómese la cantidad de trenes que usted crea necesarios, tómese un colectivo que discrimine entre turistas e inmigrantes, asista subversivamente a su olvidado escenario laboral y prepárese para aquella audiencia, porque querida recuerde que en las artes gráficas como en el mundo entero, la lógica es inalterable y usted sacó a pasear su alteridad.


Señorita equis, tratando de comprender aquellas palabras, tomó sus cosas en silencio, con el silencio de las mismas a cuesta y cerró la puerta de consultorio W. Para no quedar resguardada nunca más, pues ya se lo dijeron antes, hay algo que debe soltarse y no son justamente sus ojos que a la distancia se ven como dos huecos enormes. Cruzó la calle y empezó a caminar, como si de repente la atenuación de las señales externas de duelo se hubiesen adueñado de ella que no era ella.

jueves, 9 de abril de 2009

Primera noche

Ha dicho una verdad y se tapó la cabeza con la sábana. Para que no lo vean conciliar el sueño, siente que algo acaricia su retina como si fuera la más dulce de las amenazas. Por su grosor y textura puede entender que se trata de un hilo que juega hasta que se extiende, se aleja y siente que algo tan delgado se quiebra, es un sonido tan tenue que solo lo percibe desde el momento que se imagina esa sensación que produce la ruptura cuando algo tan fino y delgado estalla en lo invisible.
Siente como si su boca ha sido quien desgarró sus hebras, desarmandose en todas aquellas palabras carentes de sabor, las mismas que flotan en el espacio sin sus respectivas respuestas y aquellas que florecen en el imaginario. Quisiera regalarse al fuego, caerse desde un abismo, pero su cuerpo vacío aparece inmóvil en su cuarto, pasan los días azules, y nunca es la primera noche, porque no hay tiempo ni color que demuestre que su espera a finalizado. Siente que está muerto y quiere vivir. Esa es la verdad que baila en las partículas que nos componen, esa es la que le ha besado los ojos que expectantes sabían el techo de memoria.

sábado, 4 de abril de 2009

Comunicado uno

Eso es lo que recibe, una tras otra como una hilera de monedas ordenadas, observa a aquellas prolongaciones que ocultan en el espacio, las que describen las silenciosas cortinas que con perspicacia encubren y visten mentiras intercalando excusas que cuelgan en su ventana como ornamentos.
Eso es lo que siente, cuando se abre para que el viento entre y desordene su existencia invisible, como si fuera necesario decir eso que se dice cuando se cree necesario desarrollar algo que ni si quiera se ha preguntado, esas formas hacen que su más próximo deseo de mujer sea incendiarlas y aislar esa luz, borrando el error con una nube, para que no la vean a usted mirar jamás aquel paisaje.
Pues sabe bien usted que no es necesario corroborar los comportamientos de sus últimos interlocutores para saber lo que ocurre en los cotejos próximos a realizarse en el distrito, pues de antemano la perplejidad se ha adueñado de su rostro querida, y eso solamente ocurre cuando usted solo habla con usted.

miércoles, 1 de abril de 2009

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miércoles, 25 de marzo de 2009

La escritura pica

Eran las manchas de los primeros días, es que parecen recién caídas pensó. Como si su boca fuera un árbol que de sus ramas se han caído cientos de ellas y un brote de picazón en todo el cuerpo no se detiene y la obliga como si una fuerza invisible en su extensión sostiene la sensación que empuja a su cabeza hacia el hecho. Los reflejos, errores y las sombras conducen a el pasaje. Observa con deteniminiento aquello que aunque le parece una construcción horrible y sin salida, resulta la entrada hacia eso que no conoce y se muere por conocer. Nada que alivie más que el impulso que completa los renglones que componen su abundante cabellera.
Se recuesta sobre un sillón invisible y escucha los sonidos de la calle. A veces olvida, como quien se olvida una chacarera llena de polvo, acerca de esas marañas de cuestiones que colman la vida de sus secuaces y construyen huecos por donde se inicia lo indefinible. Quizás tenga que dejar de ver para comenzar a ser y salir de sus ojos esféricos conformados por un eje siniestro, dice que está cansada y se deja caer a la pared más cercana para extirpar de un solo golpe aquello que no pudo inventar aún, aquello que se le parece a esto.

sábado, 14 de marzo de 2009

Viaje en minúscula

Doblaba a la esquina como si fuera algo mágico, justo mientras ella se acomodaba en la fila. Contó las monedas que guardaba en su bolsillo, pacientemente se acercaba hasta que pudo subir, pidió su boleto tímidamente, como si le contara algo secreto al conductor. Quizás el mensaje iba en su mirada. Caminó por el pasillo hacia el próximo lugar libre, pidió permiso y miró la ventana con alivio. Observar era sin duda su actividad favorita. Podía viajar en silencio o musicalmente, editando sus imágenes que en sintonía a sus pensamientos transcurrían por sus ojos como su propia película. Podía leer y escabullirse, dentro de la historia como si la postura de su cuerpo anunciase a los pasajeros ¨tengan el bien de ser silenciosos durante el trayecto, alguien está haciendo algo muy importante¨. Otras veces levantaba su cuello y miraba para todas partes, arriba, abajo, en los labios y brazos de la gente, sus pies, sus ojos, los peinados, el lenguaje de un paisaje compuesto únicamente por humanos, otras solamente observaba la belleza de los árboles, el color del cielo o la hermosa arquitectura creada por aquellos antiguos humanos. Soñaba con su vida todo el tiempo. Y aquello que a sus ojos parecía una poesía visual perpetua, era como la tortura más íntima a la que se sometía, no se trataba de imaginarse mirando al espejo. Realmente era introducirse en un espacio donde los colores eran intensos, los objetivos claros, las fotografías como obras, los positivos restaurados, un lenguaje corporal tan sabio como quien respira una paz interior que acariciaba al cuerpo desde adentro. Aquellos sueños la configuraban, se regía por ellos, se confundía en sus aromas y le restaban lo que naturalmente se produce por lo que la espontaneidad impone. Los cálculos siempre presentes congelaban las imágenes, de manera tal que cuando ella obtenía el contenido de la continuidad de la historia, la misma si no había culminado, había tomado su propio rumbo, el que la realidad dicta como un colectivo que doblaba la esquina y dejó pasar, por no tener aquellas piezas doradas legítimas, pequeñas llaves del observatorio.