viernes, 19 de septiembre de 2008

Esto lo soñé hace un mes

Son las siete de la mañana, el inentendible al menos volvió al otro lugar donde todo esto ocurre:
Me fuí de viaje con Florencia, llegamos en tren a Vittigia, un pequeño y alejado pueblo. Al llegar al destino inexistente solo pretendía fotografíar la imagen proyectada por la curva del tren. Cierta luz era la protagonista de dicho paisaje. Una arboleda torcida, un cielo casi color magenta y el reflejo intermitente del sol. Lamentablemente la cámara la guardaba mi amiga que en ese momento ya no era F sino Pomelo, por lo que la demora de informar las intenciones fotográficas tornaron imposible la captura. El tren llega a la estación mencionada, era pequeña y cálida. En las vías del tren veo a un hombre que sacaba una fotografía hacia donde yo había pretendido, pero no era lo mismo. Disfruté que el hombre no obtenga esa imagen.
Expliqué los motivos de mi risa maligna, mientras caminabamos hacia la galería del pueblo, subimos por una rampa y el primer local a la derecha era un almacén, afirmaba que eso ocurría en todas las galerías al igual que las iglesias o catedrales siempre están frente a la plaza principal.
Buscabamos un quiosco, pues tenía sed. La inflación había llegado a mis sueños, la cepita había aumentado a $9.30. Para mi que se avivaron, reflexionaba al respecto y a la inutilidad de colocar un quiosco al lado de otro. Pero subsisten y eso siempre me asombra.
Con mi compañera de viaje, entramos a un tercer local, a la izquierda había un mostrador de madera antiguo, colmado de ropa. ¡qué mal gusto! Sin embargo, a la derecha de la locación se encontraba mi señora madre haciendo sociales como es costumbre, la saludo y algo me expulsa de ese lugar. Sigo caminando sola, veo una inmobibliaria, el inentendible estaba sentado con su sweater color beige, no se le veía el rostro. Me doy vuelta, miro de nuevo. Era èl. No había dudas.
Trabajar trabajar, solo se puede mentir y trabajar. Cobarde poco hombre, miro una estatua que adornaba la galería, el empedrado me resultaba poco cómodo, miro la cantidad de piedras que me rodeaba, aquella con forma de hombre que vigilaba el paseo y aquella piedra que trabajaba trabajaba sentada en una silla que lucía confortable. Pienso que la piedra humana, tiene una vida paralela, donde yo soy su piedrita infiltrada en sus zapatos elegantes y marrones. También siento que estoy equivocada. Me voy con mi margen de error a otro lado, eso no era más que una pérdida de tiempo o de eso que se pierde cuando no hay un sentido particular y no común.
Busco un lugar para ir al baño, era un bar bastante particular, veo a una chica que tiene un nombre raro, que es superpasada de la vida y que no quiero decir su nombre, ella sostenía una taza de té, hablamos de cosas que no nos importan en absoluto.
Abro la puerta, entro al baño. El inodoro estaba sobre un cubo de color negro, era un baño dadaísta, lo excéntrico generalmente es poco práctico, era increíblemente alto y encima estaba sucio. Comienzan los malabares femeninos, si aquellos que suceden en la intimidad de un cubículo cuando se piensa en comprender el porqué de la ausencia y el silencio del inentendible. Quién con certeza afirmo me había visto caminar y siento que lo volveré a ver en otro circo.

sábado, 6 de septiembre de 2008

lunes, 25 de agosto de 2008

¿Acaso usted tiene sueños de espía?

También las niñas pertenecían al tribunal, y yo.. ¿Yo quién soy en este desorden anecdótico, donde se compra una y se rompe otra? Soy la que trepaba primero al juego más alto del jardìn más lindo de Wilde, perturbada por el afán de espíar la casa del vecino, todo para ver su enorme pileta celeste, rodeada de un deslumbrante pasto verde con las rejas pintadas de color rojo oscuro. Sin embargo no en todos los jardines se plantan zanahorias y mucho menos personas, pues el azotador podría descubrir al atrevido.
Es el control siempre el que nos acecha, pero quién controla al controlador,
¿Quién puede dar cátedra de trabajar? ¿Quién puede prohibirme plantar hipócritas?
Esa fué una gran decepción creo yo, yo la que trepaba, no la que no sabe.

martes, 19 de agosto de 2008

El robo

Se llevan nuestras tierras, las vidas en las rutas, las cosas que uno compra, primero una casa, después la otra, sentarte en una plaza sin paz.

sábado, 16 de agosto de 2008

erre de error


Pues hace tiempo había dicho que la caminata excesiva de los lunes no se liquidan en ninguna calle de bolsillos europeos, es posible que una gran mancha en los oìdos que de tanto mirar, encuentren las palabras que quizàs algùn dìa volverà a leer por vez primera.

Varias de las cosas que suceden, dijimos casi a coro, suceden por algo màs que una simple coincidencia, desear una segunda oportunidad donde animarse a decir no sea algo imposible es lo que màs querìa en el sueño del domingo donde mis tres horas diarias de sueño, completaron las fichitas que faltaban, mientras los jugadores estaban algo màs que distraìdos.

No se habìa animado a mirarlo a los ojos, por eso es que temblaban las manos aùn hoy, adormecidas casi estuvieron durante la noche del dìa seis de este mes escondidas como cuando se esconde un ñandù en las depresiones del terreno de mi rostro.

domingo, 10 de agosto de 2008

I´ll be your mirror...

reflect what you are, in case you dont know
que caminar sobre los espejos te ensucia un poco màs.

lunes, 4 de agosto de 2008

Ocupaciòn retribuida

Entonces,
¿Cuàndo es que nos iremos de este lugar?
¿Alguien sabe?
Alguien puede decir... ¡Te vas de aquì!
Un estado inconciente e inconcluso colma las paredes de la remuneraciòn carente de palabras consentidas. La iluminaciòn està a punto caramelo y nosotros cerca de la ebulliciòn.
El gran mecanismo agota la existencia cruel y monetaria del modo diario de llenar los bolsillos ajenos y agujerear c e r e b r o s.